Anoche despues de escribirles acerca de la oración me fui a acostar, lo curioso es que mi carne me invitó a dormir y con gusto acepté, en eso mi espiritu despierta y el Señor me dice: "Niñita, acabas de escribir un post sobre la oración y los pasos para hacer una oración complete. ¿En verdad pretendes dormir antes de hablar conmigo?" En ese momento me levanté y le dije: "Disculpame Señor" empecé a orar y no les puedo decir con exactitud el tiempo que tardé, pero sí sé que fue más de una hora le había pedido perdón por escribir en el blog y no llevar a la práctica, y después de eso fui por el reloj para ver la hora, ya eran las 3 de la mañana y ya había empezado a hablar con Él, le decía que iba a aplicar lo aprendido y que aunque parezca metódico lo haría en pasos, esperando que con el tiempo fluya y sea mi espíritu el que le hable.
Así lo hice y desde que vi la hora hasta que acabé fueron una hora y veinte minutos, agradecí por todo, pero no le dije "gracias por todo", fui específica, supuse que Él querría que yo notara lo mucho que me ha dado, así que agradecí uno a uno los errores, aciertos y momentos que he pasado en su compañía y lejos de Él, le agradecí por cada persona en mi vida, o al menos las más importantes, y le dije que no me había puesto a pensar en lo afortunada que soy de estar rodeada de tanta gente, nunca pensé que pudierá haber tanta gente por la cual agradecer.
Después le pedí, por mí, por mi familia, por cada uno de sus miembros, pedí por mis amigos y cada uno de los miembros de su familia, pedí por mis rabietas y le dije que si en algún momento me porto mal, porque sé que no soy perfecta, que aunque le pida que me deje, que no lo haga, porque en realidad no es lo que quiero, le pedí por mis actitudes, mis comprtamientos, por la gente que no me quiere y por la que no quiero, porque algún propósito tiene Él para ambas partes y lo he limitado.
Acto seguido, lo alabé, glorifiqué su nombre, le dije cuán importante es para mí, cuan necesario, lo mucho que lo amo y que sé que hoy que estoy bien, puedo decir las cosas sin miedo, le dije que sin Él no sería nada, que no puedo vivir sin Él, que tengo necesidad, sed y hambre del Él y que a veces necesito empujoncitos para avanzar, porque por mi fuerzas no lo lograría.
El sueño me vencía, es natural, eran las 4 con 27 minutos, y le dije Señor, en verdad quiero seguir hablando contigo, pero estoy muy cansada, cuida mis sueños que últimamente no han sido buenos y no permitas que nunca se acabe mi comunión contigo, si mi carne no quiere, permite a mi espíritu que lo haga sin mi permiso. Lo fabuloso del asunto es que cai rendida, me dormí y un rato después, en una de esas vueltas que damos mientras dormimos y medio despertamos, entreabrí los ojos y me dí cuenta de que seguía orando y dije OH, Señor, sabía que eras rápido, pero nunca imaginé que tanto.
Cuando desperté ya por la mañana me di cuenta de lo efectivo que es hablar con Él sobretodo en las mañanascomo dice Adrián Romero, es gratificantey te levantas y vuelves a dar las gracias, porque te permite estar otro día más a su sevicio, es maravilloso, quedé sorprendida.
En verdad funciona, deveriamos hacerlo más seguido, con pasos, de repente fluye todo lo que parece que no tienes que decir, pero que es necesario.
Besos y Bendiciones

0 comentarios:
Publicar un comentario